sábado, 25 de mayo de 2013
GRACIAS
Estoy cansada de dedicar cada una de las palabras que escribo a alguien que me hace llorar, ¿sabéis qué? Hoy voy a escribir a quien se lo merece, a cada una de esas personas que llevan a mi lado tantos años como velas sopladas en tartas de cumpleaños, las que están en los mejores momentos, pero sobretodo en esas tardes que lo ves todo negro. Miro a mi alrededor y veo a los de siempre, más altos, más locos, diferentes pero los de siempre. A fin de cuentas, pasaba los días con ellos, aprendimos a leer juntos, escribir, sumar y restar. Ahora cuando veo a Candela me acuerdo cuando era la más mandona de todo el patio, me tiraba de los papos y no me soltaba hasta dejármelos rojos, Ana se ponía nerviosa cuando le preguntaba la lección el profesor y su letra era imposible de descifrar. Cristina me sacaba tres cabezas y cuando se juntaba con Celia en clase solo se oían gritos y risas al fondo, la más repipi de todas Rocío que le encantaba el rosa. Carmen y Raquel, también conocidas como las gemelinas eran iguales por fuera según la gente pero para mi eran totalmente diferentes. María la vergonzosa, que casualmente siempre le tocaba a ella decir la lección con Pelayo, Carlota que con Eva eran las que tenían mejores notas de todo el curso, Sofía mi mejor amiga. Y Marta que siempre, siempre sacaba la lengua mientras borraba. Enrique ponía caras raras para que nos riéramos María y yo en clase, Dión hacía el pino en el patio todo el rato y le encantaba llevar la contraria. De Adolfo siempre recordaré cuando se puso a cantar en medio de un examen, con Nacho se metían por ser del Barcelona, y Hector y Miguel ganaban siempre al cementerio. Una se da cuenta de que el tiempo pasó, pero todo sigue como antes, hay gente nueva, que son geniales también. Con unos más y con otros menos relación pero siempre igual. Dentro de dos años cada uno estará en un sitio, a su rollo, gracias a todos los que me sacaron una sonrisa en estos 16 años.
SIN TI, YO NO
Separados no somos nadie pero juntos superamos a cualquiera. Vencemos al martes y trece, a los gatos negros y a todas esas mierdas. Porque nosotros valemos mucho más que cuatro mentiras mal contadas, que las modas pasajeras y que el "que dirán". No todo es tan bonito como lo pintan, todos tenemos defectos y manías, peleas y caprichos tontos, pero este juego consiste en eso, en superar cada una de esas tonterías, y así darte cuenta que juntos todo es más fácil, mucho más. Romper las reglas, uno y uno no siempre son dos, tú y yo somos la excepción. Gracias, gracias por ver lo que yo no podía ver, por darte cuenta y avisarme aunque mi tozudez venciera, por estar ahí antes y después. La vida es menos mierda si tú estás.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)